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reflexología

La reflexología podal: historia y aplicaciones

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La reflexología podal es una disciplina que guarda relación con la acupuntura.

Existe un grabado que data de hace más de 4.000 años hallado en “la tumba de los muertos” en Egipto que deja constancia de cómo los médicos de la época tratan los pies de un paciente con un masaje. En aquella época se empleaban técnicas de manipulación en los pies en China y Japón, y los indios Cherokees de Carolina del Norte aplicaban masajes como parte de una ceremonia sagrada, pues creían que los pies, al ser nuestro contacto con la tierra, formaban parte de las energías que fluyen de ella. En occidente no empezó a estudiarse hasta principios del S.XX con los trabajos del Dr. Fitzgerald, otorrinolaringólogo.

reflexología

La reflexología es una terapia que consiste en estimular -con los dedos de las manos mediante ligeras presiones- puntos específicos en las plantas de los pies que se corresponden con otras áreas del cuerpo y así recuperar su funcionamiento normal y eliminar tensiones. No debe confundirse con un masaje de pies, aunque ambos actos pueden ser complementarios.

Cabe resaltar que no es la panacea para tratar cualquier dolencia, aunque algunos síntomas sí son susceptibles de mejorar. No hay que plantear tampoco diagnósticos en base a ella, ya que para ello existen profesionales con los medios adecuados para dar con el origen de múltiples dolencias. Desde el ámbito de la medicina se la considera una pseudociencia, aunque hay estudios (Universidad de Portsmouth) que prueban su eficacia para aumentar la capacidad de resistencia al dolor. Por otra parte, cada vez son más los fisioterapeutas que la aplican, vistos los resultados de trabajar con esta técnica. No por casualidad los pies son la parte del cuerpo donde van a parar multitud de terminaciones nerviosas.

Según la reflexología podal, se puede influir en aspectos tan dispares como la psoriasis, varices, retención de líquidos, neuralgias, lumbago, migrañas, estrés, ansiedad, dolores de la menstruación y activación de la circulación sanguínea, entre otros. Al tratarse de una terapia no agresiva no puede empeorar ningún síntoma, aunque existen algunas contraindicaciones.

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