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¿QUÉ ES EN REALIDAD UN “OJO DE POLLO”?

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HELOMA

Una práctica muy habitual que desarrollan los podólogos en sus consultas es la que se conoce como quiropodia, en ella se realiza un cuidado básico del pie en el que tratan alteraciones ungueales y dérmicas.

Entre los problemas de la piel que habitualmente tratan están las callosidades, conocidos popularmente como callo, ojo de pollo, clavo, etc. A lo largo del tiempo se le ha nombrado de muchas maneras a un mismo problema, cuyo nombre real es heloma.

El heloma en una acumulación de tejido desvitalizado que en condiciones normales se desprende en el proceso natural de renovación de la piel, sin embargo, cuando existe una sobrecarga localizada, la piel reacciona y para defenderse acumula capas en la superficie de la piel, que por efecto de la propia presión constante acaba invaginándose hacia el interior, provocando el característico dolor punzante, similar al que podríamos experimentar al pisar una piedra pequeña que se nos ha colado dentro del calzado.

Una vez lo eliminan en consulta, es importante tener en cuenta que mientras el agente causal permanezca, el heloma se reproducirá una y otra vez. El tiempo en el que puede volver a salir varía en función del tipo de presión recibida, localización, etc. Siendo lo habitual alrededor de un mes entre visitas. En función de cada caso se pueden realizar acciones complementarias a la quiropodia, siendo el podólogo el que informará y escogerá la terapia alternativa que estime más oportuna. Las herramientas de las que disponen son variadas, desde ortesis a medida de silicona para deformidades en los dedos, a plantillas para lesiones localizadas en la planta del pie o incluso recurrir a técnicas quirúrgicas cuando las alternativas no son suficientes y el dolor asociado a la lesión lo justifica.

 

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¿A QUÉ EDAD DEBO LLEVAR A MI HIJO AL PODÓLOGO?

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¿A qué edad debo llevar a mi hijo al podólogo?

Con cierta frecuencia los pacientes que se visitan en la consulta de un podólogo hablan de sus hijos porque han observado algún patrón de marcha o actitud postural que consideran no es normal o que directamente les parece que les puede perjudicar. La pregunta que suelen hacer, especialmente cuando los niños tienen una corta edad, es ¿cuándo es necesario realizar un control podológico?

En condiciones normales desde que nacemos hasta los 4 años de edad aproximadamente es normal tener un pie plano, esto es debido a la elasticidad propia de los componentes del pie en esta etapa de desarrollo corrigiéndose de forma espontánea. Es precisamente a partir de los 4 años, el momento adecuado para que hagan una revisión en consulta en donde se realizarán una serie de sencillas pruebas que determinen el correcto desarrollo del pie o de lo contrario actuar para tratar cualquier alteración detectada.

Se considera que el pie está totalmente formado a los 9 años de edad, sin embargo, su crecimiento continúa mucho tiempo después hasta los 20 años de edad aproximadamente. Lógicamente cuanto antes se detecten problemas estructurales mejor pronóstico ofrecen los tratamientos, en la mayoría de casos conservadores, pudiendo incluso evitar tratamientos agresivos.

Universidad

Graduados: ¡Ahora empieza lo mejor!

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Hemos tenido el placer de asistir como invitados al emotivo y solemne Acto de Graduación de la IV Promoción de Podología de la Universidad Miguel Hernández de Elche. Un acto que simboliza el puente ente dos mundos: el puramente académico y el del ejercicio de la profesión. Los hasta ahora estudiantes pondrán en práctica los conocimientos adquiridos mientras siguen aprendiendo. Sentirán el agradecimiento de sus primeros pacientes, se crecerán ante la dificultad de un caso difícil y, muy importante, seguirán formándose para prestar la mejor atención.

La buena sintonía entre la Universidad y el Colegio ha sido palpable en esta ceremonia. La unión nos da más fuerza y seguridad de cara a plantear justas reivindicaciones y a defender nuestra profesión.

La podología es una ciencia joven y precisa, en constante evolución -como cualquier especialidad médica que se une a la tecnología existente, y por ello es tan necesaria la formación continua en cualquiera de los ámbitos que abarca la podología: biomecánica, pie infantil, pie diabético, cirugía podológica, así como la ortopodología y la podología deportiva en constante evolución. No confundáis estar haciendo 10 años lo mismo con 10 años de experiencia. Es un año repetido 10 veces. La experiencia se complementa con el estudio continuo y el “estar al día” de los últimos avances tecnológicos así como nuevas técnicas tanto invasivas como no invasivas.

Ante una dificultad -que las habrá- recordad por qué quisisteis ser podólogos,  e investigad hasta el último porqué. La verdadera razón no suele aparecer a la primera. Que no os frene el miedo: a equivocarse, a las comparaciones, al qué dirán. La ciencia ha avanzado a base de errores de los que se ha aprendido.

Así que en la duda, preguntaos qué harías si no tuvierais miedo, y os sentiréis aliviados, y más libres. Nunca sabréis de lo que sois capaces hasta que lo intentéis. No lo dudéis: la fortuna favorece a los audaces.

Nos veremos en congresos, cursos, y por supuesto en el Colegio, desde hoy vuestra casa. Aquí encontraréis conocimiento, recibiréis el apoyo de muchos colegas, y cogeréis impulso.

Enhorabuena a todos los graduados, que consiguieron contagiar su emoción a todo el auditorio. El entusiasmo lo cambia todo, actúa como una pócima que nos hace trabajar entregados y vivir felices. Que os dure siempre, para que la ilusión de hoy se extienda a toda vuestra carrera profesional.

Bienvenidos.