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Consejo cuidado de los pies zapatos

Errores más frecuentes a la hora de comprar zapatos

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“En muchas ocasiones, los pacientes nos preguntan sobre las características del calzado que tienen que comprar y la conveniencia de adquirir un zapato especial u ortopédico”, comenta el podólogo Javier Ruiz, vocal de Comunicación del ICOPCV.

En la mayoría de casos, no es necesario recurrir a zapato especial y podemos comprar nuestro calzado en zapaterías normales. Eso sí, es importante saber identificar y comprobar algunos requisitos para no equivocarnos.

Javier Ruiz recuerda que conviene repasar algunas características en los siguientes elementos:

Tacón: No recomendamos ir planos de manera habitual. Un poco de tacón permite relajar la musculatura posterior de la pierna, aunque es necesario no tener grandes alturas porque con el tiempo, la musculatura posterior se acortaría. La altura recomendada oscila entre 2cm y 4cm. Cuando se sobrepasan esos 4cm, hay una sobrecarga a nivel de las cabezas metatarsianas, dolencia que puede agravarse si existe una alteración estructural en la fórmula metatarsiana.

Suela: Debe conseguir aislar el pie del suelo para protegerlo de cualquier elemento externo que pueda lesionarlo. El material puede ser blando de manera que resulte más confortable.

El cambrillón es la parte que da rigidez al zapato. (Foto: Javier Ruiz).

El cambrillón es la parte que da rigidez al zapato. (Foto: Javier Ruiz).

Cambrillón: Este elemento se inserta normalmente dentro de la suela del zapato para dotarla de rigidez desde el talón hasta como mínimo la zona anterior del pie. A la hora de andar, durante cada impulso, el cambrillón otorga un efecto palanca que nos facilita el despegue; así permite al pie trabajar menos y por tanto padecer menos sobrecargas.

Quebrante de puntera: Es la distancia que existe entre la punta del zapato y el suelo. Permite que en la fase de despegue exista un movimiento de balancín -que unido al efecto del cambrillón consigue una marcha fluida y cómoda.

Caña del zapato: Elemento que envuelve el pie. De materiales y sujeción diversa (de corte cerrado, acordonado, velcro, etc.). Es muy importante la parte que protege a los dedos; esta zona debe ser amplia para evitar compresiones laterales y contar con un mínimo de altura que permita mover los dedos verticalmente. Hay que evitar siempre que los dedos estén comprimidos tanto a la ancho como entre la planta y el dorso.

A partir de aquí, si el calzado que buscamos es para la práctica de alguna actividad deportiva existen otros elementos que habrá que tener en cuenta para que se adapte al gesto deportivo. Entre ellos: rigidez y dibujo de la suela, materiales, puntera, etc. El calzado deportivo está hoy en día muy adaptado a cada disciplina.

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bebes

Los bebés que no caminan no necesitan zapatos

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Los bebes que no han iniciado sus primeros pasos en contacto con el suelo no deberían ir calzados. La creencia de que puede coger frío por los pies es falsa y no es motivo para calzar al bebé que va dentro de un carro de paseo, donde –si es necesario- puede llevar calcetines para mantener los pies calentitos.

Así mismo, en la fase de gateo, esos pies descalzos obtienen numerosa información que ayudará al bebé a su desarrollo psico-motriz (los pies del recién nacido tienen una sensibilidad mucho más fina que la de la mano hasta los nueve meses) y por ello no se aconseja el calzado de pre andante porque anula ese contacto directo con el medio.  Por sentido común, haremos una salvedad si el terreno puede dañar al niño. En ese caso, sí se pueden utilizar zapatos de pre andado o gateo, con un refuerzo de goma en la puntera que proteja esa zona del pie.

Entre los estudios que avalan estas recomendaciones, las etapas de Piaget de desarrollo de la inteligencia (que sitúa la primera “etapa sensomotriz” entre el nacimiento y los dos años) refuerza la importancia de descartar el calzado en esta etapa en la que son esenciales la manipulación y el movimiento para aprender a organizar la información que llega a través de los sentidos.

Gracias a la gran sensibilidad de la piel de los pies en los primeros meses de vida, el bebé capta mucha información a través de ellos

Gracias a la gran sensibilidad de la piel de los pies en los primeros meses de vida, el bebé capta mucha información a través de ellos

También Isabel Gentil García, profesora de la Escuela Universitaria de Enfermería, Fisioterapia y Podología de la Universidad Complutense de Madrid, defiende que el movimiento físico en libertad y el estímulo sensorial del bebé a través de los pies descalzos es factor de aceleración de maduración, del desarrollo propioceptivo y del desarrollo intelectual del niño. Autora del famoso artículo “niños descalzos igual a niños más inteligentes” recuerda que los pies de los lactantes son un potente receptor del mundo exterior.

Así, el tacto que el niño desarrolla en los pies le da información de temperatura, texturas, etc., y juega de manera inconsciente con la fuerza, la presión, tanteando el entorno y a sí mismo. Por ello, hay que potenciar la propiocepción y no colocar zapatos que supongan una barrera a este abanico de estímulos.

Lo idóneo y correcto sería empezar a calzar al niño en sus primeros pasos firmes en los cuales necesita un calzado que confiera seguridad a sus pasos y que debe cumplir ciertos requisitos: una suela antideslizante que le dé confianza, contrafuerte estable que mantenga el talón en una posición correcta y buena sujeción en empeine para que el pie no “baile” dentro del calzado. Un cuerpo del calzado flexible dará libertad de flexión, lo que conseguiremos con tejidos blandos que permitan este movimiento, sobre todo en la puntera (condición indispensable para poder realizar un buen despegue).

No insistamos en ponerles zapatos cuando no los necesitan, porque no caminan.

Consejo cuidado de los pies

El calzado plano no es bueno para hombres ni para mujeres

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Andar calzado con un zapato totalmente plano sin casi suela no es nada recomendable.  En primer lugar, porque una suela muy fina obliga a nuestro pie a absorber los impactos contra el suelo directamente. Es el caso de de las típicas bailarinas o manoletinas, carentes de amortiguación, y muy comunes en niñas y adolescentes. Además, no ofrecen un buen apoyo para el arco del pie ni para el talón.

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Como explica la podóloga Estefanía Soriano, vicepresidenta del Colegio de Podólogos de la Comunidad Valenciana, “el calzado excesivamente plano hace sufrir al sistema aquíleo-calcáneo-plantar, el encargado de realizar el primer movimiento del paso.  Cada vez que el talón entra en contacto contra el suelo, nuestro tobillo se flexiona gracias a la tensión del tendón de Aquiles. Si llevamos un calzado excesivamente plano, la tensión del Aquiles tiene que ser mayor para poder dar lugar a esa flexión. ¿Consecuencia? Que el hueso del talón (el calcáneo) y la fascia plantar recibirán mayor tensión.  Y esto puede dar lugar a la temida fascitis plantar (dolor en la planta del pie), muy frecuente en verano, cuando se abusa de las chanclas”. Incluso puede derivar en dolor en los músculos de la pantorrilla, problemas en los tobillos, la espalda y cadera, e interferir en la postura en general.

La fascitis plantar (dolor en la planta del pie) es muy frecuente en verano por el excesivo uso de chanclas y zapatos planos

No nos dejemos llevar por modas perjudiciales ni por una falsa sensación de comodidad. Al igual que un calzado con mucho tacón es perjudicial, también lo opuesto. ¿Cuántas veces hemos escogido un zapato plano para caminar durante horas “porque iremos más cómodos” y hemos acabado el día con un fuerte dolor de pies? Lo recomendable -tanto en hombres como en mujeres- es utilizar un calzado con un tacón de 4cm, con buena amortiguación, para que el pie pueda trabajar sin sobreesfuerzo en la marcha habitual.

Consejo cuidado de los pies verano

Arrancar con buen pie el verano

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Recién estrenado el verano, es momento de recordar tres sencillos consejos para empezar con buen pie esta época del año, y no esperar hasta las vacaciones -que aún falta un poco- para cuidar nuestros pies.

LA PIEL DEL PIE: UN CASO MUY PARTICULAR

La piel del pie tiene una particularidad: la del dorso es similar a la del resto del cuerpo mientras que la de la planta es más espesa y resistente, adaptada para soportar el peso. Por ello, los productos que empleemos para su cuidado deben ser específicos.  Las cremas hidratantes con urea son básicas en periodos de calor, sobre todo en zonas más secas como los talones. La urea, al ser un queratolítico, ayuda a desprender la piel que necesita renovarse por lo que la hidratación es más eficiente que con las típicas leches corporales.

Por otra parte, en casos de exceso de sudoración en los pies, la constante humedad favorece una proliferación no deseada de la flora que habita en la superficie de la piel y que puede degenerar en infecciones cutáneas por exceso de maceración. En estos casos, el podólogo aconsejará sobre los cuidados y productos más convenientes.

¡EN MARCHA! AÚN MEJOR POR LA PLAYA

La planta de los pies está provista de una compleja red vascular venosa, que se activa al andar. Cada vez que el pie cesa la carga, la sangre venosa penetra en el tejido celular subcutáneo y lo dilata; el apoyo siguiente la empuja y así sucesivamente en una continua contracción-expansión que es el mejor modo de nutrir los tejidos de manera automática. Así que el sencillo gesto de caminar consigue mantener activa la circulación y, por tanto, ayuda significativamente en aquellos casos que padecen un déficit circulatorio como es el caso de los diabéticos.

En la playa, el masaje que produce la arena en las plantas de los pies activa la circulación venosa y linfática. Aún más, al romper las olas en la orilla, el agua también masajea los tobillos, con lo que el ejercicio es todavía más completo.

¿CÓMO ESCOGER EL CALZADO DE VERANO?

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El problema de las sandalias típicas -aquellas con sujeción solo en el antepié- es que requiere de un trabajo forzado de la musculatura extensora y flexora de los dedos, que deriva en una garra excesiva y muchas veces origina dolor en la superficie metatarsiana. Si queremos evitar estas molestias, que pueden interferir en nuestro día a día, recomendamos que el calzado tenga siempre una sujeción a nivel del talón y/o tobillo. De esta manera, permitiremos que el antepié trabaje sin forzar ningún grupo muscular. Por último, a nivel de la suela es recomendable que ésta cuente con un determinado grosor (entre dos y cinco centímetros) que proteja la planta de los pies con un material blando y cómodo, pero rígido a la flexión; así favorecerá un movimiento relajado del pie en balancín en cada paso.

Con el pie bien sujeto y protegido, facilitaremos la marcha y podremos evitaremos sobrecargas que vienen derivadas de una elección incorrecta del calzado.

¡Feliz verano!