Consejos para pacientes

6 falsos mitos sobre las durezas en los pies

Es muy frecuente que en las consultas de los podólogos se escuchen algunas historias de tradición popular que son totalmente falsas pero que han pasado de generación en generación. Hoy en el blog del podólogo pretendemos desmontar algunos de estos mitos como “la raíz” y la “sexualidad” de los callos, “lo que sale del ojo de pollo” o lo ineficaces de algunos remedios caseros para eliminar las durezas.

“Quítame la raíz del callo para que no me vuelva a salir”

Un clásico en las clínicas podológicas. Seguro que muchos podólogos al leer esto han dibujado una sonrisa en su cara recordando algún caso. Es común que la gente piense que los callos tienen raíz por eso, al acudir al podólogo para eliminarlo, quieren que la limpieza sea profunda y por eso piden que se les quite la raíz. Sin embargo, los callos no tienen raíz.

Existen dos tipos de callos las hiperqueratosis que son más superficiales y los helomas que son más profundos. Éstos crecen hacia dentro en forma de clavo por eso puede dar la sensación de que hay una raíz del problema dentro. Volvemos a insistir que no hay raíz y que el crecimiento del callo es de fuera para dentro.

Heloma

Heloma. Foto: @podologiallamas

“¿Qué sale del ojo de pollo?”

El llamado comúnmente “ojo de pollo o de gallo” es un heloma que aparece en los pies. Se trata de una lesión en algunos casos bastante dolorosa que provoca una coloración distinta a la piel y que en la mayoría de los casos es redonda, de ahí su nombre. Puede ser que la similitud a un grano pueda hacer pensar que del “agujero” vaya a salir algo pero en realidad lo único que sale, después de que el podólogo efectúe una limpieza a fondo, es piel muerta.

Ojo de pollo

“Por favor quíteme este espolón que me pincha”

El espolón es una calcificación en el talón que puede provocar dolor. Las malas posturas del pie o la utilización de un calzado inadecuado suelen ser las causas más comunes de la aparición de los espolones. Esa calificación provoca una inflamación que es la que provoca el dolor. Muchas personas acuden al podólogo con sensación de pinchazo de ahí que pidan que se les quite el espolón porque pincha. El espolón en una radiografía tiene un aspecto punzante, pero en realidad el dolor viene de la inflamación muscular y tendinosa que conforma toda la planta del pie.

“¿Me puedes quitar las durezas de la mano?”

Los podólogos son especialistas en el tratamiento y cuidado de los pies y, aunque algunas afecciones de las manos son muy similares a las de los pies, no está dentro de sus competencias actuar en las manos. Así que, cuando vaya a un podólogo, no pida que le quiten también las durezas de las manos.

“¿El callo es macho o hembra?”

Otro de los mitos de la cultura popular a la que los podólogos se enfrentan muy a menudo en las clínicas es la hipotética sexualidad de los callos. Al parecer está extendido que los callos pueden ser machos o hembras y que en el caso de que fueran hembras se corre el riesgo de que se reproduzcan. Absolutamente falso, los callos no son ni machos ni hembras.

El agua con sal no quita los callos

Hay que tener cuidado con los remedios caseros. Muchos de ellos pertenecen también a la cultura popular de la que antes hablábamos. Cuando estamos ante un problema de salud siempre lo recomendable (y podríamos decir que también lo sensato) es acudir al médico especialista. Por desgracia, en las consultas de los podólogos se pueden ver problemas en los pies agravados porque el paciente ha confiado su salud a algún remedio casero. Uno de estos es el agua con sal.

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