Consejo cuidado de los pies

4 consejos para evitar los ojos de pollo

Los “ojos de pollo” son helomas (callos) como pequeños granos de arroz incrustados en sitios de presión donde hay un punto óseo, por lo que suelen aparecer entre los dedos, en el dorso y en la punta de los mismos. También son frecuentes debajo de las uñas, en la planta del pie y en la prominencia ósea de los juanetes. Junto a la obesidad, las causas más comunes que lo generan son la utilización de un calzado incómodo, de un calzado estrecho que apriete los dedos o tener dedos en garra o juanetes.

Para eliminar los ojos de pollo es imprescindible visitar al podólogo para determinar qué tipo de calzado es el más adecuado en cada caso concreto y suele ser necesario el uso de ortesis de silicona realizadas a medida que alberguen la deformidad digital y la protejan del roce y de la presión del calzado. Además, si el experto comprobara que éstos se han producido por un mal apoyo del pie, será necesario realizar unas plantillas personalizadas que corrijan la pisada. Recuerda también que del ojo de pollo no sale nada cuando se quita.

Ojo de pollo

4 Consejos para evitar los ojos de pollo

1. Utilizar un calzado que respete el ancho natural del pie.

2. Secar los pies completamente después de la ducha.

3. Hidratar los pies a diario.

4. No utilizar callicidas, especialmente en el espacio interdigital, ya que su acción podría generar quemaduras en zonas delicadas y producir una infección, lo que es especialmente grave en el caso de las personas diabéticas.

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